Estudiantes sentados en el Campus de Móstoles

Las cosas que hemos conseguido juntos en los últimos cuatro años

Siempre he defendido qula rendición de cuentas y el análisis de los resultados son esenciales para el progreso y la mejora de cualquier organización compleja y nuestra universidad no podía ser una excepción. 

Cuando hace cuatro años presenté mi candidatura para ser Rector de la URJC, lo hice con un programa que apostaba por la transparencia, la recopilación de información, la publicación de resultados y la definición y el análisis de indicadores que nos permitiesen ver cómo íbamos evolucionando.

Esto no solo nos ayudaría a saber si nuestras medidas estaban funcionando, sino que también nos permitía aprender y compararnos de forma objetiva con respecto a otras universidades de nuestro entornoEl objetivo, naturalmente, no era ni que los indicadores sustituyesen al pensamiento crítico ni que entrásemos en una fría competencia con el resto de las universidades públicas. El propósito consistía en entender más profundamente cuál era nuestra situación, nuestros puntos débiles y fuertes, compartirlos con toda la comunidad y ser capaces de tomar decisiones informadas para garantizar nuestro futuro. La intención final era, es y sigue siendo, hacer una URJC más trasparente hacia la sociedad y la comunidad universitariamás profesional en su gestión más participativa en su toma de decisiones 

Es fundamental separar el sonido de los ecos y juzgar a las personas (y al éxito o fracaso de un proyecto) desde la objetividad y la rigurosidad de un análisis global, sistemático y contrastado. Especialmente en el mundo en el que vivimos, donde tan a menudo las opiniones y percepciones gravitan en torno a lugares comunes y donde tan fácil es confundir información con ruido.

Creo sinceramente que, si se aplican estos criterios, se concluye que nuestra universidad ha progresado muy significativamente en estos cuatro últimos años.

El tamaño de los grupos se ha reducido en un 10%, la demanda de nuestros grados ha aumentado, la optatividad ha retornado a nuestros estudios y nuestros resultados de empleabilidad nos colocan el grupo de cabeza de las universidades españolas. 

En lo que respecta a nuestro profesorado, y aunque alguna medida ha ido más lentamente de lo esperado, es importante resaltar que en estos cuatro años hemos conseguido que la plantilla docente de la URJC se haya ido estabilizando, que el número de profesores se haya incrementado en un 50% y que su carga docente haya disminuido más de un 30%.

Esta mejora de condiciones ha permitido impartir mejor nuestras clases, preparar nuevos materiales docentes y poder también investigar mejor. Las descargas docentes que acabo de mencionar, el incremento de la dotación de nuestro programa propio de apoyo a la investigación y, sobre todo, el esfuerzo de nuestro PDI ha conseguido que tanto el número de publicaciones científicas de la URJC como el de citas que estas publicaciones reciben se haya prácticamente duplicado, aumentando a una tasa mucho mayor a la que veníamos teniendo y, también, mucho mayor a la del resto de universidades madrileñas. Hemos empezado igualmente a cambiar la forma de gobernar y administrar esta universidad, apostando por la creación de equipos, por una mayor planificación y transparencia, por una estandarización de los procesos, por la creación de una carrera profesional y por la aprobación de una relación de puestos de trabajo. 

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Reducción del tamaño de los grupos

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Incremento en el número de profesores

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Disminución de la carga docente

El esfuerzo realizado por el PAS en estos cuatro años ha sido impresionante y los avances conseguidos en, por ejemplo, digitalización, sostenibilidad, internacionalización, adaptación a las nuevas normativas y respuesta a la crisis generada por el COVID19 son no solo meritorios, sino merecedores de gratitud y reconocimiento. 

Y, como os decía al principio cuando hablaba de ecos y de ruidos, podemos defender con orgullo y contundencia estos éxitos porque son objetivamente demostrables, porque en estos cuatro años la URJC ha apostado también de forma categórica por medir nuestros resultados, por publicarlos y por la rendición de cuentas. Los mismos expertos externos que certifican nuestros avances en productividad científica y mejoran nuestra posición en los distintos rankings universitarios, alaban también nuestros logros en la recogida, análisis y publicación de datos, afirmando con rotundidad que la URJC es hoy una de las universidades más transparentes de España. Nuestra página web y nuestro portal de transparencia publican cada vez más y mejores datos, somos una de las tres universidades fundadoras de universiDATA (una iniciativa sin precedentes para que investigadores de todo el mundo analicen y usen nuestros datos en sus estudios), todas nuestras convocatorias de empleo y contratación son públicas y fácilmente accesibles y hemos aprobado un plan de buen gobierno.

Debemos ser todavía más trasparentes, debemos recoger más datos, debemos analizarlos en detalle y tomar decisiones en consecuencia. Estos son, sin duda, motivos de orgullo para todos nosotros, pero también deben servirnos como estímulo para seguir apostando por esta senda.